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Una persona que conocí en una de las formaciones que he realizado, me dijo que para ella la Gestalt es el mapa y el Eneagrama la linterna que te ayuda a enfocar en el lugar adecuado. Puedes tener un mapa muy bien explicado pero si no sabes leerlo, difícilmente sabrás llegar al fondo de la cuestión.

Me sorprendió su afirmación y cuando me paré a reflexionar me di cuenta que había dado en el clavo, puesto que ambas herramientas juntas forman una súper herramienta que te acompaña de manera profunda e incisiva a descubrir tus secretos internos incluso para ti y cómo puedes mejorar como profesional.

Después de leer este artículo descubrirás que:

  • La Gestalt y el Eneagrama se complementan entre ellas.
  • La Gestalt te aporta un mapa para comprender tu funcionamiento general, qué aspectos tienes sin trabajar en tu vida, te enseña a gestionar tus emociones, cómo atiendes tus necesidades o cómo evitas atenderlas, a estar más en el presente…
  • El Eneagrama te ayuda a conocer tu carácter, tu manera de moverte por el mundo. Ese patrón fijo y estable que te acompaña durante el transcurso de tu vida y que poco a poco si le pones atención aprendes a gestionar con conciencia.
  • Juntas te dan un mapa y una linterna para saber dónde mirar exactamente. Esto te sirve a ti y es una herramienta muy buena para tu tarea profesional puesto que comprenderás y respetarás mucho más a las personas que acompañas.

Dicho esto, paso a explicarte ambas herramientas y cuál es su secreto cuando se unen.

La terapia Gestalt es una terapia perteneciente a la psicología humanista. Esto quiere decir que no se centra tanto en tratar enfermedades si no más en fomentar el desarrollo personal. Gestalt es una palabra de origen alemán que se podría traducir como «forma».

Dos nombres de la década de los 40 que no se pueden obviar en el desarrollo de la Gestalt como psicoterapia de corte humanista, son Fritz Perls y Laura Perls.

Dicha terapia trabaja a través de lo experiencial, siempre basado en el presente de la persona, en su aquí y ahora. Partiendo de la premisa que el aquí y ahora de la persona está inbuido de toda su experiencia vital y a partir de ésta se puede trabajar todos aquellos temas inconclusos en su presente.

Todo ello con el objetivo de que la persona llegue a ser ella misma, más completa, libre e independiente para su propia autorregulación.

 Se fundamenta en tres pilares principales:

1. La responsabilidad:

Entendida como tomar las riendas de tu vida y no como una carga. Responsabilizarnos de nuestros actos, de lo que sentimos y pensamos. Paradójicamente esto nos genera una sensación de mayor libertad. Como adultos no podemos seguir culpando de nuestra infelicidad a otras personas y es aquí dónde entra el término de responsabilidad. ⠀

2. Conciencia:

Lo que en la Gestalt se llama el «darse cuenta», es decir poner luz allí donde antes no habíamos mirado. Desde pequeños hemos aprendido a funcionar de una manera concreta y estamos tan apegados a ella que no somos conscientes de que hay otras maneras. El darse cuenta implica hacer un » Click» y ver nuestro funcionamiento. Cómo gestionamos las emociones, ciertas situaciones, etc. y poco a poco ir adquiriendo la capacidad de verte desde fuera. ⠀

3. Presencia:

El aquí y ahora es lo que es real en este preciso instante. La Gestalt te acompaña a estar en el momento presente con todo lo que haya, sea esto agradable o desagradable para ti. La función del terapeuta es hacer evidente los mecanismos que usa la persona para evitar estar presente y de esta manera no afrontar su realidad y por tanto, no responsabilizarse de ella.

Por tanto, lo que fomenta esta corriente psicológica es acompañar a que las personas estén más presentes y con ello más conscientes de si mismas.

Los beneficios a nivel personal y profesional son claros:

  1. Conciencia emocional
  2. Gestión de conflictos
  3. Comunicación asertiva
  4. No proyectar tu historia personal en la persona que acompañas
  5. Aprender a sostener el dolor
  6. Respeto de tu ritmo y del de las demás
  7. Autocuidado: atención en tus propios límites y  necesidades sabiendo cuando puedes estar presente y cuando necesitas retirarte. Saber decir que no.
  8. Conocer de qué manera te vinculas
  9. Y un largo etcétera.

¿Por qué el Eneagrama?

El Eneagrama es una herramienta de autoconocimiento que describe 9 tipos distintos de personalidades o eneatipos, dónde cada tipo tiene tres subtipos distintos. Esto hace un total de 27 tipos de personalidades distintas.

Cada personalidad cuenta con su modelo mental, emocional y de acción. Es decir, tiene una estructura muy marcada bajo unas creencias sobre cómo es el mundo, las personas, las relaciones, cuáles son tus valores, etc.

Más allá de condicionar tu manera de ver el mundo, esta estructura de personalidad marca qué te mueve a ser cómo eres, por qué son importantes para ti algunas cosas y otras no, en qué basas tu bienestar, de qué tienes miedo y de qué huyes, cuáles son tus fortalezas innatas y cuáles son tus dificultades, hasta también cuál es la piedra con la que tropiezas siempre. El trabajo con el eneagrama te ayuda a descubrir cuál es el origen de ese vacío existencial para que dejes de llenarlo con sucedáneos.

Te preguntarás de qué sirve encasillarte en un tipo de personalidad o incluso si es posible que tú encajes en un tipo concreto.

Cada ser humano es especial y diferente, pero los miedos fundamentales de los/as humanos/as no son tan distintos puesto que como seres mamíferos y sociables partimos de unas necesidades muy semejantes.

La idea del Eneagrama no es encasillarse, si no conocer cuál es tu funcionamiento automático defendiéndote de amenazas que ya no existen y sintiendo un gran vacío interno. Y digo ya no existen, porque esas amenazas son las que sentimos cuando éramos niños y niñas, cuando no podíamos sostenernos solos/as y por las razones que fueran, las personas que nos cuidaban no supieron o pudieron atender nuestras necesidades.

Aquello que te dolió tanto en tu infancia probablemente habla sobre la herida emocional que quedó grabada en ti. Hay distintos tipos de heridas emocionales generadas en la infancia:

  • Herdia de rechazo: todos los niños y niñas buscan activamente la aceptación de las figuras de autoridad para ellos, primero con las personas cuidadoras, y después se extiende a la sociedad.
  • Herida de abandono: todos los niños y niñas han sentido con más intensidad o con menos la sensación de que se han olvidado de ellos, sentirse abandonados.
  • Herida de humillación: algunos niños y niñas se sintieron ridiculizados o avergonzados en público de manera muy intensa. Hay distintos tipos de humillación; emocional, física o intelectual.
  • Herida de traición: algunos niños y niñas se sintieron traicionados y se estableció en ellos la creencia de que el mundo es poco fiable.
  • Herida de injusticia: todos los niños y niñas sintieron en algún momento que fuero tratados de manera injusta sin tener en cuenta lo que ellos pensaran o sintieran.

Según las vivencias que hayas tenido en tu infancia te habrá marcado más una herida que otra y habrás encontrado maneras diversas de sobreponerte a ello, construyendo de esta manera una coraza para protegerte del dolor llamada carácter. 

La Gestalt y el Eneagrama

En conclusión, la Gestalt y el Eneagrama cuando se unen se convierten en una súper herramienta que te acompaña de manera profunda y trascendental en tu proceso de crecimiento personal y profesional porque te da el mapa necesario para conocer tus procesos internos y qué tipo de interrupciones provocas para no estar en contacto contigo mismo/a. Y el Eneagrama te proporciona una linterna para señalar exactamente en qué parte del mapa estás situado/a.

La Gestalt es el mapa, el Eneagrama la linterna que te ayuda a ver dónde estás exactamente en ese mapa.

Iniciarse en el autoconocimiento no es algo sencillo, requiere de valentía porque significa emprender una travesía que a veces se torna larga y oscura. No obstante, cuando empiezas a llegar al final del túnel, la luz brilla con tanta intensidad y autenticidad que te das cuenta de que todo el trayecto ha merecido la pena. Es por eso que te animo fuertemente a que te inicies en este viaje porque aunque al principio pueda parecer que es un viaje duro, poco a poco vas comprobando los frutos que te da a nivel personal y a nivel profesional: te sientes alegre, con ganas de ir a trabajar, le encuentras sentido a lo que haces, sientes que aportas a las personas a las que acompañas, te sentirás creativa, tus familiares y amigos te devolverán que te ven más feliz y plena y un laaaargo etcétera.

Dime, ¿qué te parece la unión entre la gestalt y el eneagrama? ¿te unes al barco?

Te leo en comentarios 🙂